¿Qué son las Competencias Emocionales?

Según Susana Bloch, “vivimos en el mundo de las emociones, no hay nadie que esté en algún momento sin emociones. Eso no existe”. En suma, Humberto Maturana complementa “no es la razón la que nos lleva a la acción sino la emoción”. Y así Patricia May hace el llamado a vivir el “El desafío emocional” que nos presenta la vida en su día a día.

Desde varios autores y nuestro diario vivir, visualizamos que las emociones gatillan, desarrollan e influencian nuestro actuar, por ello hoy en día se habla de ellas desde la vereda de la validez, entregándoles un espacio relevante en la sociedad.

Teorías como la Inteligencia Emocional, las Inteligencias Múltiples, la diversidad de tipos de Coaching, ponen al centro el tratamiento de las emociones y relevan la razón como única fuente de entendimiento de los fenómenos humanos.

Comprender entonces las emociones, podríamos decir, es una clave para poder entender cómo se suscitan las relaciones interpersonales, porqué se alcanzan ciertos objetivos y otros no en las organizaciones, porqué se utilizan específicas formas de hacer las cosas, porqué opinamos, percibimos y tenemos distintas creencias.

De ahí que nos surge la necesidad de trabajar con las competencias emocionales, no con las denominadas habilidades blandas, porque en eso “soft” no encontramos la esencia del ser humano, sino una simple “herramienta”. Las competencias emocionales no son herramientas, son habilidades, pertenecen al mundo del fondo y no de la forma.

¿Y de qué hablamos cuando decimos competencias emocionales? Pues nos referimos a todas aquellas habilidades y cualidades inherentes de las personas que nos permiten, a través de herramientas como un programa informático, por ejemplo, alcanzar nuestros objetivos, sueños y en definitiva realizar nuestras tareas diarias.

Entonces estas competencias emocionales, son las que nos guían y movilizan en los espacios sociales en los cuales nos movemos, haciéndonos percibir e interactuar con los otros de una forma específica, gatillada por supuesto, por nuestras emociones.

Nos preguntamos entonces ¿se nace con ellas o se hacen? La respuesta no es taxativa (como todo, podríamos decir nosotras), pero tenemos claro que se pueden desarrollar, potenciar, flexibilizar y adaptar, puesto que los seres humanos estamos en constante aprendizaje, no con el objetivo de aprender, sino con el objetivo de experimentar para comprender y comprendernos.

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