Las preguntas

“¿Dónde está?” Es la primera pregunta que aprendió a decir mi hija de casi dos años, con voz fuerte y lenguaje corporal característico, realmente queriendo saber qué pasó con aquello que se le fue de su campo visual. Los niños y las niñas requieren seguridad y contención para su desarrollo, por ello necesitan certidumbre de lo que ocurre y de lo que obtendrán.

“Dónde está” es la pregunta que mi hija hace, cuando desaparece el papá, su niñera o algo que vio, esa pregunta que necesita ser respondida para completar la información que falta en su mundo, para entregarle esa certeza que requiere para seguir jugando.

Mi hija, mi gran maestra, enseñándome cómo las preguntas transforman su mundo y cómo también una simple pregunta transforma el mío. Por un lado, ella queriendo obtener información y por otro yo entregándole la información para atender su inquietud.

Pero esta pregunta también suscita el juego, esconde un objeto y pregunta “dónde está” para buscarlo juntas. Y este acto es intencionado, aquí ya no busca obtener información, sino busca implicarme en su juego, busca mi atención y comprometernos con un objetivo en común.

Las preguntas transforman nuestros mundos, porque transforman las percepciones que tenemos de ese mundo configurado en la cabeza. Una pregunta puede abrir puertas, así como cerrar otra; una pregunta puede generar una emoción, así como rememorar un sentimiento; una pregunta puede abrir un espacio nuevo, así como potenciar uno existente; una pregunta, es capaz de producir reflexión, por el sólo hecho de ser enunciada, por el sólo hecho de ser escuchada.

EDLE-Espiral interpretativo

¿Qué se activa cuando generamos una pregunta o cuándo escuchamos una? Activamos la interpretación de nuestro mundo interno, que se configura estructuralmente como un espiral, donde vamos desde los paradigmas y creencias, pasando por la interpretación del mundo y activando el afecto y emociones, las cuales nos trasladan a la asociación de las sensaciones internas (como muestra la figura). A esto llamamos felicidad, tristeza, melancolía, frustración, curiosidad, entre otras.

Por esto son importantes las preguntas, porque con ellas logramos activar sensaciones internas que generan un estado emocional percibido, que puede ser agradable o desagradable. Entonces la pregunta es ¿qué sensaciones queremos generar cuando preguntamos?

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